esta ciudad de la vida rústica.
Decidí volver a vivir, otra vez, en la ciudad grande,
alrededor de Tokio.
La verdad, no estoy segura de que me pueda
aguantar la inmensa muchedumbre
de la ciudad grande...
Bueno, sí me agarraba el rítmo cuando residía alla,
antes de conocer esta ciudad demasiada tranquila.
Pero, ahora que ya conozco otro tipo de vida,
me tomará tiempo para arraigarme en una vida agitada...
Empecé mandar mis cosas...
Una de ellas es el osito (de la foto).
Viajó muy tranquilo sentado en el asiento de copiloto
colocando, por supuesto, el cinturón de seguridad.
